martes, 11 de julio de 2017

WEDELL-WILLIAMS RACER (private collection)

Acrylic on paper
43 x 25.5 cm






I have always been very fond of racing aircraft because of their refined and polished lines along with their striking paintwork. In this period I already was the editor-in-chief of Euro Modelismo magazine so I had somehow put aside this way of painting and got used to the oil painting but I took advantage of my spare time and I used to make profiles, very simple polished ones, with the airbrush tool. This painting is dated on November 1994 and it is the second of a six-profile series of painting featuring classic racers. Nowadays the paintings are scattered all over different countries since, unfortunately, I wasn’t capable of finding a collector interested in purchasing the complete series.


WEDELL-WILLIAMS RACER (colección particular)

Acrílico sobre papel
43 x 25,5 cm






Siempre me han gustado los aviones de carreras por sus depuradas líneas y sus llamativas decoraciones. En una época en la que ya trabajaba como redactor jefe de la revista EuroModelismo, y en la que había abandonado esta clase de trabajos por la pintura al óleo, aprovechaba algunos ratos libres para continuar dibujando perfiles, sencillos y sin demasiadas pretensiones, con objeto de mantener suelta la mano con el aerógrafo. Está fechado en noviembre de 1994 y es el segundo de una serie de seis dibujos de “racers” clásicos, desperdigada en diversos países. Por desgracia, nunca encontré un coleccionista interesado en adquirir la serie completa.

MACCHI C.202 FOLGORE (private collection)

Acrylic on paper 
69.6 x 44.3-cm








In February 1995 I had already made a hundred colour profiles of aircraft and the last one was this gorgeous WWII Italian fighter. I have drawn this aircraft four times. I advise all illustrators and painters dealing fond of aviation, particularly when working with an airbrush to try the exquisite camouflages used by the Regia Aeronáutica on aircraft such as the own Folgore, the MC.205 Veltro or both Fiat CR.32 and Fiat G-55. These airplanes along with the ones in the Luftwaffe are an excellent way for practising. As the drawing is somehow a bit special, made during one of the happiest periods of my life I preferred it to remain within the family so I gave it to my dearly beloved and never forgotten Andrés Martinez Recuero.

MACCHI C.202 FOLGORE (colección particular)

Acrílico sobre papel
69,6 x 44,3 cm







En febrero de 1995 alcancé el centenar de perfiles a color de aviones con este bellísimo caza italiano de la Segunda Guerra Mundial, que he dibujado hasta en cuatro ocasiones. Recomiendo a todos aquellos ilustradores y pintores de aviación, especialmente si utilizan el aerógrafo, que se animen por lo menos una vez con los exquisitos camuflajes empleados por la Regia Aeronáutica en aparatos como el propio Folgore, el MC.205 Veltro o los Fiat CR.32 y G-55. Son una buena escuela, al igual que los aviones y los esquemas de pintura de la Luftwaffe. Ya que se trataba de un dibujo un tanto especial, realizado durante una de las etapas más felices de mi vida, quise que se quedara en la familia, regalándoselo a mi muy querido y nunca olvidado Andrés Martínez Recuero.  

HEINKEL HE.112 B-O (private collection)

Acrylic on paper 
64.5 x 34-cm





All the hobbyists fond of Spanish military aviation know this He.112 flown by Lieutenant Miguel Entrena Klett, who caused the shooting down of a USAF Lockheed P-38 in 1943 over North African territory. This drawing was made in March 1993 as a group of friends wanted to make a present to the very own Miguel Entrena. Nevertheless, the final owner is Jose Antonio Aranzabal, one of the best collectors I have ever met. 

HEINKEL HE.112 B-O (colección particular)

Acrílico sobre papel
64,5 x 34 cm





Todos los aficionados a la aviación militar española conocen este famoso He.112 pilotado por el teniente Miguel Entrena Klett, causante del derribo de un Lockheed P-38 de la USAF en 1943 sobre territorio norteafricano. El origen de este dibujo, realizado en marzo de 1993, fue un encargo de un pequeño grupo de amigos para regalárselo al propio Miguel Entrena. El destino quiso que terminara en manos del arquitecto José Antonio Aranzábal, que siempre ha sido uno de mis mejores coleccionistas.