viernes, 11 de noviembre de 2016

DOUGLAS DC-8-54 (pendiente de dar color - still in progress)


Este es el dibujo a línea definitivo para un cuadro de 54 x 37 cm con un bonito DC-8 de la compañía chárter estadounidense Trans Caribbean. Obtengo las líneas finas y precisas que necesito con un lápiz de mina dura (4H ó 6H) y, cuando cometo un error, borro el lápiz con un bastoncillo de algodón humedecido en esencia de trementina. Igualmente, es imprescindible el uso de plantillas de elipses y de curvas. Por otro lado, es conveniente que el grano de la tela sea fino, utlizando casi siempre tablillas enteladas de la firma Jaurena o de Lienzos Levante, siendo un tipo de soporte ideal para trabajos de pequeño formato por su ligereza, resistencia y bajo precio. Cuando se trata de un formato medio/grande empleo lienzo de lino, que primero fijo a un tablero de madera para dibujar y que, una vez finalizado el dibujo, monto sobre el clásico bastidor de listones.
Quería una vista casi totalmente de perfil para mostrar toda la complejidad que tiene la librea de dicha aerolínea, especialmente las rotulaciones. Esta búsqueda de la exactitud, además de una reminiscencia de mi “otro yo” maquetista, es necesaria; el fuselaje del avión apenas supera los 35 cm de longitud y una altura de 3,4 cm en la parte delantera y en este espacio hay que distribuir con rigor muchos detalles. Partí de un plano a escala para disponer de unas formas y medidas fiables pero falseándolo, dando al avión una perspectiva de unos doce grados respecto al eje. Así, todo resulta más natural. Especialmente tediosos y complicados han sido los cálculos para dibujar las ventanillas, entre otras cosas porque no siempre guardan la misma separación entre sí. Lo mismo sucede con el rótulo del fuselaje, ya que cada letra sólo mide 4 mm de ancho y además de atender a su diseño, grosor y separación, debe quedar a una altura concreta respecto a determinadas ventanillas.
Cuando un dibujo me cuesta tanto trabajo, dejo el cuadro durante una temporada y me pongo con otras cosas. De todas formas, estoy deseando pintar el llamativo esquema de Trans Caribbean en verde turquesa, metal natural, azul oscuro y naranja.



GONZÁLEZ GIL-PAZÓ GP-1 (vendido)

Óleo sobre lienzo
41 x 31 cm






El origen de la GP-1, diseñada por los ingenieros Arturo González Gil y José Pazó Montes, se remonta a un concurso convocado en 1935 por la Aeronáutica Militar para avionetas de escuela, en el que resultó vencedora, pero su prometedora carrera se vería afectada por el inicio de la Guerra Civil española. Las GP-1 fueron utilizadas por ambos bandos durante el conflicto, generalmente en misiones de enlace. Más tarde y ya en manos privadas, algunas de ellas siguieron volando en diversos aeroclubs hasta los años cincuenta.

Pese a ser un cuadro bastante sencillo, no resultó fácil dibujar esta estilizada avioneta, pues no quería “copiar” ninguna foto de la misma. Las imágenes de las GP-1 en vuelo son escasas y por tanto demasiado conocidas. El cuadro muestra uno de los dos prototipos, que voló sin matrículas ni distintivos de nacionalidad. El color del avión también ha sido un aspecto complicado, pues no existen referencias fiables al respecto: azul verdoso, verde o gris azulado con algunos adornos en gris o aluminio. En cualquier caso, las fotos históricas muestran un tono más bien oscuro. (Colección Alejandro Pazó)

jueves, 20 de octubre de 2016

SPECIAL PITTS S-2A (colección FIO)

Óleo sobre lienzo
46 x 46 cm




















Este biplano es uno de los grandes clásicos del vuelo acrobático en todo el mundo y ha podido mantenerse en primera línea durante décadas gracias a su excelente diseño, que se remonta a 1944, obra del estadounidense Curtis Pitts. El biplaza EC-DHU (c/n 2181) fue matriculado en España en 1979 y actualmente pertenece a la Fundación Infante de Órleans, en cuyas exhibiciones suele demostrar sus espectaculares dotes acrobáticas.
Sin duda, uno de los mayores alicientes del S-2A es representar sus llamativos esquemas de pintura y el ejemplar de la FIO lleva uno de los más característicos; enteramente en rojo y blanco con distintivas franjas triangulares en alas y planos de cola. Quería un fondo muy sencillo y de colorido un tanto irreal, buscando únicamente que entonara con el rojo del avión. Sólo destaca una pequeña y apenas sugerida cresta de nubes en diagonal, que se cruza con los ejes del fuselaje y las alas. El punto de vista elegido permite apreciar todos los detalles importantes y utilizar un formato cuadrado, no muy habitual en la pintura de aviones.

miércoles, 29 de junio de 2016

LOS PROFESIONALES (en venta)

Canadair CL-215T
Óleo sobre lienzo
81 x 65 cm




De entre todas las misiones encomendadas al Ejército del Aire, puede que las de extinción de incendios forestales llevadas a cabo por el 43º Grupo se cuenten entre las más arriesgadas y espectaculares, siendo también muy conocidas y valoradas por la opinión pública. Por otro lado, el Canadair es con mucho el avión más llamativo y el único modelo de hidroavión que presta servicio actualmente en el Ejército del Aire. La versión CL-215T es la más moderna, con motores turbohélice, unas grandes aletas dobles en los planos de cola y “winglets” en las alas.
Este es hasta la fecha el cuadro más grande de aviación que he pintado. Debo comentar que su formato (25F) vino impuesto por la naturaleza del trabajo, lo que me hizo desistir de la idea inicial, que era pintar un avión en el momento de soltar su carga de agua. La fuerza de la gravedad, el viento y la velocidad crean en la masa líquida interesantes efectos de una gran plasticidad, pero me había planteado utilizar para ello un formato menos apaisado y un fondo mucho más sencillo. Por ello, al final elegí una composición que cumple un fin didáctico, muy utilizada desde siempre en la pintura de aviones y en los “box-art” de las maquetas, con un mismo aparato visto desde diferentes ángulos y en el momento de realizar el tipo de misión para la que fue diseñado. (foto Luis Amarillas) 

jueves, 16 de junio de 2016

NORTH AMERICAN P-51D MUSTANG (vendido)

Acrílico sobre papel
70 x 36 cm



La vista o alzado de perfil viene siendo la más utilizada para ilustrar libros y revistas de aviación. Ahora este tema lo resuelve perfectamente la ilustración digital, donde también se pueden ver ejemplos de magnífica calidad. Los plazos y presupuestos actuales serían imposibles de cumplir con un medio de dibujo tradicional, sobre todo si se emplea una técnica “lenta” como la aerografía. Curiosamente ha sido el ordenador, responsable en gran medida del abandono de los antiguos métodos de dibujo, el que con el tiempo ha dado al aerógrafo el prestigio que le corresponde, pues ya desde su aparición a finales del siglo XIX tuvo muchos detractores, pues se trata de un instrumento mecánico. Los más puristas siempre han alegado que obtener un difuminado perfecto al pulverizar una mezcla de pintura y aire a presión no tiene ni la mitad del mérito que cuando se hace a pincel, y puede que tengan razón, pero mucha gente se equivoca en una cosa: cuando empiezas a conocer bien la aerografía lo primero que descubres es que el propio aerógrafo es casi lo de menos. Lo que marca las diferencias de calidad entre un trabajo y otro son la precisión y la habilidad requeridas para cortar mascarillas o estarcidos que delimitan colores y crean efectos, y para esto no hay trucos; nuestra mano y la punta de una cuchilla que se aplica sobre la fina línea del dibujo. Es igual que sostener un lapicero o un pincel. En realidad, se dibuja con el cutter.
Respecto a los perfiles a color de aviones, siempre hubo especialistas en casi todas las técnicas. Recuerdo los dibujos de Richard Caruana para Air International, de Don Greer para Squadron Signal y de Ray Rimell para Scale Models, pero fue el japonés Rikyu Watanabe quien elevó el “profile” a la categoría de lo excepcional con su técnica hiperrealista, primero con trabajos para marcas de maquetas como Tamiya y más tarde ilustrando una espléndida serie de monográficos que publicó Bonanza Books.

Realicé este perfil del P-51 Mustang en octubre de 1992. Un año antes y a costa de muchos sacrificios había podido adquirir un compresor silencioso Dalbe 150 que uso todavía y que a lo largo de todo este tiempo no me ha dado el menor problema. En cuanto al aerógrafo y tras probar varios tipos (Holbein, Paasche) aún conservo, aunque ya retirado de servicio, mi viejo y querido Iwata HP-B con boquilla de 0,2. Ahora es una pieza de colección, pues el modelo actual presenta un nuevo diseño. En cuanto a los colores, en mis primeros dibujos empleaba tintas Holbein, que se decoloraban rápidamente con la luz, hasta que descubrí la gama de acrílicos AeroColor de Schmincke.  

lunes, 16 de mayo de 2016

AIRBUS A330-300 (en venta)

Lápiz sobre papel
39 x 22 cm

A veces, en lugar de comenzar a trabajar directamente sobre el lienzo, hago primero un dibujo lo más detallado posible que posteriormente traslado a éste mediante cuadrícula, o utilizando ampliaciones en fotocopia que calco con grafito en polvo. Casi siempre empleo lapiceros pero dependiendo de tipo de papel, también bolígrafos o rotuladores de punta fina. En cualquier caso, se trata de dejar resueltos previamente todos los elementos importantes del avión según la perspectiva elegida y su esquema de pintura, para no dejar el lienzo lleno de líneas, borrones y “arrepentimientos”.

Un detalle muy importante es el de las ventanillas, pues su número y disposición suele variar dependiendo de cada versión (por ejemplo, entre un A330-200 y un A330-300) o de los requerimientos de cada aerolínea, porque éstas (y las compuertas) marcan la ubicación y el tamaño exacto de logotipos, franjas y rotulaciones en el fuselaje; o lo que es lo mismo, de los detalles más llamativos del cuadro respecto al color.



JUN Mitsubishi J2M3 Raiden (en venta)

Óleo sobre lienzo
46 x 33 cm

Gracias a mi amigo Luis Amarillas he podido recuperar esta imagen de una sencilla composición perteneciente todavía a mi período de “tanteo”. Aquí probé a trabajar el avión con una pincelada más suelta. Como veréis, todavía no he mostrado ningún trabajo con escenas de combates aéreos, pero ya irán saliendo. El caso es que, dentro del contexto de la II Guerra Mundial, siempre me ha llamado la atención el diseño de los cazas japoneses y antes de pintar este cuadro ya había realizado sendos perfiles a color del Mitsubishi A5M y del Kawasaki Ki-61.

Este es también uno de los primeros ejemplos en los que usé un modelo a escala como referencia, pues existen muy pocas imágenes en vuelo del avión y todas son sobradamente conocidas. El Raiden es muy bonito casi de perfil, lo que disimula su fuselaje inusualmente ancho y sus alas algo cortas en relación a éste. Por último, quería que el cuadro tuviera algo de la suavidad (jun) y la limpieza características de la antigua pintura japonesa; de ahí los tenues efectos del fondo.



miércoles, 23 de marzo de 2016

FIAT CR.32, Oleo sobre lienzo - 34 x 24 cm (en venta)


Se trata en  realidad de un estudio preparatorio para un cuadro más grande en el que pinté una formación completa de cazas italianos Fiat CR.32 durante la guerra civil española. En esta ocasión si utilicé como referencia una de las pocas fotos históricas de calidad que existen del “Chirri” en vuelo, y para el cuadro definitivo un raro y caro modelo a escala que me llevó mucho tiempo preparar por su escaso nivel de calidad. No disponemos de una imagen aceptable de esta pintura, pero estamos en ello.

El CR.32 es un biplano que no lo pone nada fácil a la hora de encontrarle “el momento”, especialmente por la disposición de sus numerosos montantes en alas y tren de aterrizaje. Dependiendo de la perspectiva que se escoja, forman un complejo entramado que tiende a crear un efecto extraño en el dibujo y a estropear la pureza de líneas del fuselaje. Por otro lado, el plano superior queda demasiado bajo respecto al capó y oculta buena parte del avión cuando éste describe un ángulo muy acusado.


Exposición en la SALA PREVIA, primavera de 2003: “Haikus” (vendidos)


Continué trabajando en blanco y negro y con texturas, pero ya liberado del tema anterior, pintando una corta serie de cuadros pequeños inspirados en la estética zen y en los poemas breves de un bello librito titulado “Paisajes”, de José  Francisco Megías, al que conocí en una exposición. En estas obras comencé a introducir “bichos”: mariposas, arañas, libélulas…, que funcionan como simples “presencias”. Otros cuadros son simples ejercicios de composición. En ambos casos las fotos fueron hechas en su momento por José I. Pérez Lozano.







Exposición en la GALERIA MANOLO ROJAS, verano de 2002: “el árbol seco” (vendidos)


En cierta ocasión encontré un enorme árbol caído con sus ramas peladas apuntando en todas direcciones y las raíces al aire, completamente seco y descolorido, y cubierto en parte por una fina capa de barro agrietado que lo hacía aún más interesante. Era la viva imagen de la desolación pero continuaba siendo bello y ofrecía toda clase de posibilidades: entrecruzamientos, huecos, texturas… El sol creaba unos contrastes muy fuertes entre luces y sombras. Lo estudié un tiempo, haciendo fotos y apuntes a lápiz, y proferí un juramento al advertir que había olvidado una diminuta caja de acuarelas que suelo llevar en mis paseos por el campo.
Trabajé en el tema casi todo el año 2001 y al final completé una serie de veinticinco cuadros de formato medio, todos ellos sobre lienzo de lino. En los primeros trabajé mano a mano con fotos y bocetos, luego fuí introduciendo cosas, y pinté los últimos sin referencias ni ideas preconcebidas. También había que jugar con los espacios vacíos.

Para texturizar utilizaba una de esas pastas multiuso que se venden ya preparadas en tiendas de bricolaje y manualidades. Antes de secar improvisaba objetos para modelarla, desde un cepillo de raíces hasta una pequeña hoja de serrucho. Una vez endurecida también la rascaba con el filo de una cuchilla y con una carda. Respecto al “color”, elegí negro marfil (óleo) porque da una tonalidad cálida, aplicándolo muy diluido. Probé a introducir veladuras con otros colores, como azul y rojo óxido transparente, pero eran sencillamente innecesarios. El blanco “seco” e impoluto de la tela hizo el resto.








martes, 23 de febrero de 2016

La Isla Negra, Tiger Moth (vendido)

A última hora de hoy hemos recibido de parte de Fernando F. Lerma unas imágenes de un cuadro de la Tiger Moth, en la versión de "La Isla Negra" que Guillermo realizó para él hace unos años.

Gracias Fernando.


DE HAVILLAND DH.82 “HERGÉ”
Oleo sobre lienzo
31 x 23 cm
El origen de este pequeño cuadro fue una idea de mi amigo Fernando Fdez. Lerma; pintor, modelista y propietario de una exquisita colección de objetos y miniaturas sobre Tintín, algunas de ellas piezas únicas realizadas por él. Sentíamos curiosidad por ver cómo podría quedar la famosa “línea clara” de Hergé reconvertida en un trabajo de corte “naturalista”, y para ello nada mejor que la preciosa Tiger Moth amarilla del álbum La Isla Negra en la que los agentes Hernández y Fernández realizan un accidentado vuelo, aunque el cuadro no reproduce ninguna viñeta en concreto.

Los aviones también aparecen frecuentemente en toda la serie de las aventuras de Tintín. Fiel a su estilo, Hergé los dibujaba con todo detalle, basándose casi siempre en modelos reales perfectamente reconocibles. Como curiosidad, sabemos que existió realmente una DH.82A matriculada G-AIRJ, con número de serie 84326, que causó baja en el registro civil británico en 1952.





Miscelánea II (colección particular)

Estas dos obras fueron rescatadas de la destrucción por sus compañeros de piso, Carlos y Sara, a principios y mediados del año 2000. 




"Sin título I", carboncillo sobre lienzo, 50X50.



"Sin título II", técnica mixta sobre lienzo, 25X25.

AZUL FIO/DH.60X Moth Oleo sobre lienzo 55 x 44 cm (colección FIO)



Cuando me decidí a pintar un cuadro dedicado a la Fundación Infante de Orleans, no tuve que darle muchas vueltas para elegir, de entre su magnífica colección, esta bonita DH.60. Los aviones diseñados por la compañía De Havilland siempre han captado mi atención, y con el tiempo he ido reuniendo documentación con vistas a trabajar en una serie de cuadros dedicada a las Moths españolas: DH.82, DH.87, etc. La DH.60X (c/n 627) G-EBXU fue construida en 1928 y en un principio salió de fábrica equipada con flotadores, siendo una de las numerosas DH.60 que todavía vuelan por todo el mundo. El ejemplar de la FIO conserva el esquema de pintura de su primer propietario, la The Aircraft Operating Co., una pequeña compañía británica que operó entre 1925 y 1940 especializada en trabajos de fotografía aérea, aunque en el fuselaje y bajo los planos de cola también ostenta su actual matrícula española EC-KCY.
Existen a nuestra disposición miles de fotografías de aviones, pero hace ya mucho tiempo que no las utilizo como referencia directa para dibujar; únicamente como guía de colores y para apreciar mejor ciertos detalles, de manera que el dibujo previo sobre la tela sea lo más preciso posible. Además, no me gusta que la disponibilidad de imágenes sobre un aparato concreto condicione mi trabajo. Lo ideal es que un modelo pose para el pintor y para estos casos lo mejor es un “modelo” a escala. No tuve muchos problemas a la hora de conseguir el kit de la firma Amodel a 1/72, realizando un montaje básico del mismo y una posterior sesión de fotos desde varios ángulos.

Respecto al color, me atraía el reto de pintar casi exclusivamente con azules para que el cuadro resultara bien entonado y lograr un efecto casi monocromo. En la parte superior del fondo y en la zona sombreada de la derecha predomina en las mezclas el azul ultramar, llevado en ciertas partes hasta el violeta, mientras que en la mitad inferior y en los detalles del propio avión es el azul de Prusia. Por último comentar que en estos tranquilos “retratos de aviones” también concedo una especial importancia al piloto, que suelo pintar con la cabeza girada, mirando fijamente a quien observa el cuadro, surgiendo así una cierta complicidad con el espectador.


martes, 9 de febrero de 2016

BIOGRAFÍA DEL AUTOR

Un poco de historia...

En la obra de Guillermo Coll (Madrid, 1961) resulta complicado establecer una línea clara entre su doble faceta de pintor y modelista, ya que ambas se convirtieron en su medio de vida a una edad temprana. Entre los nueve y los doce años ya dibuja metódicamente y recibe las primeras influencias importantes de su padre, excelente dibujante y gran aficionado a la aviación que también le inicia en la construcción de maquetas, cuyos box-art le fascinan. Por aquel entonces descubre igualmente las ilustraciones de Juan Abellán y Salvador Rello en revistas especializadas como Avión y Flaps y pinta sus primeros cuadros al óleo. A lo largo de los años siguientes y de manera autodidacta aprende a utilizar diversas técnicas: carboncillo, plumilla, rotuladores y colores al pastel. En el verano de 1977 logra vender su primer dibujo.
En 1982 la casualidad le lleva a trabajar en una tienda/taller de maquetas dirigida por Carlos Reñé y Lucio Cabido, quienes le enseñan los secretos del oficio y le introducen en el modelismo profesionalmente, recibiendo muy pronto sus primeros encargos. También comienza a dibujar y pintar con un aerógrafo, instrumento que le permite lograr los acabados precisos y brillantes que busca. Al mismo tiempo conoce a Rodrigo Hernández Cabos, director de Modelismo & Historia, en la que publica sus primeros artículos, dibujos y planos a escala de aviones. Desde el principio será un colaborador habitual de esta revista, desempeñando en ella varias funciones hasta llegar a ser su redactor-jefe entre 1987 y 1989. Tanto el trabajo de taller como su labor en dicha publicación le permiten conocer a muchos de los más prestigiosos maquetistas españoles del momento, historiadores e investigadores, conocidos spotters y toda clase de profesionales relacionados con el mundo de la aeronáutica. Además de Rodrigo Hernández, especialmente importante resulta su amistad con el modelista naval y pintor Javier Escudero, con el dibujante Justo Miranda y el coleccionista Enrique Gutiérrez quien, además de encargarle diversos trabajos, le ayuda a descubrir la obra de pintores especializados en aviación como Rikyu Watanabe, Gerald Coulson y Ron Belling.
En 1989 toda la experiencia anterior le sirve para entrar en el mundo de la publicidad, ya que por aquel entonces había una gran demanda de ilustradores especializados en el manejo del aerógrafo. Se dedica a la ilustración comercial técnica y al retoque fotográfico, trabajando en diversos estudios y como free-lance. Sus dibujos aparecen con asiduidad en revistas y prensa diaria dentro de las campañas publicitarias de diversas firmas: Mitsubishi Electronics, Renault, Nikon, Bosch, Fujitsu y Volvo Trucks entre otras, así como en manuales técnicos y catálogos.  Abandona prácticamente el maquetismo y en su lugar continúa dibujando temas de aviación, realizando hasta 1992 más de un centenar de ilustraciones que terminan en manos de coleccionistas españoles y de otros países: Gran Bretaña, México, Holanda, Estados Unidos y Francia. Ilustra igualmente un manual de identidad corporativa para la compañía Aviaco y realiza varios encargos para la Fuerza Aérea Española: Oficina de Relaciones Públicas, Museo del Aire, Ala de Caza nº11 y Ala nº23 (Grupo de Enseñanza), cuyos dibujos aparecen en pósters promocionales, libros de fichas y láminas conmemorativas.
A comienzos de la década de los años noventa la introducción del ordenador en la publicidad acaba con la edad de oro de la ilustración comercial, por lo que en 1993 decide incorporarse a la editorial Acción Press como redactor-jefe de la revista Euro Modelismo, labor que desempeñará hasta 2006. Respecto al dibujo y la pintura, deja paulatinamente el aerógrafo y cada vez pinta con más asiduidad al óleo. También adopta como técnica habitual la acuarela. Igualmente, y aunque nunca abandona la aviación como tema, dedica más tiempo a desarrollar una obra de carácter totalmente personal. Entre 1999 y 2002 asiste a las clases del artista Gabriel Pérez Juana en el estudio dirigido por Francisco Soto Mesa y estudia durante meses, prácticamente a diario, a los grandes maestros del Prado. Desde el año 2007 se dedica únicamente a pintar y a construir modelos de coches de competición, presentes en colecciones privadas de todo el mundo. Ha expuesto su obra individual y colectivamente en diversas galerías de arte madrileñas y es un entusiasta coleccionista de dibujos de aviones realizados por niños.   


Una obra más (colección particular)

La foto que hemos añadido esta semana es bastante mejor, tal y como prometimos.

“Nikon FM-2” (1992). Acrílico sobre papel Canson Aerograph, 23,2 x 21 cm.





MISCELÁNEA (consultar lista de originales disponibles)

En este caso nos hemos decidido por una selección variada de trabajos del autor representativos de períodos diferentes. 













“Bodegón” (2004). Oleo sobre papel, 21 x 14,6 cm.
“Estudio de alas” (2005). Lápiz sobre papel, 21 x 14,6 cm.
“Araña” (2005). Lápiz sobre papel, 21 x 14,6 cm.
“Botella” (1990). Gouache, tinta y trama. Copia sobre papel fotográfico, 17,5 x 7,5 cm.
“Messerschmitt Bf.109F-2z/trop” (1995). Acrílico sobre papel Canson Aerograph, 67,5 x 37 cm.
“Etrich Taube” (1984). Tinta china sobre papel de poliéster, 29,7 x 21 cm.
“Apunte de desnudo” (2001). Acuarela y lápiz blanco sobre cartulina azul, 29 x 22 cm.

“Handycam” (1991). Acrílico sobre papel Schoeller, 26 x 18,5 cm.

SLINGSBY T-45 SWALLOW Oleo sobre lienzo 40 x 27 cm (vendido)



De origen británico, el Swallow es uno de los grandes clásicos del vuelo a vela. También es el velero que, junto al Blanik, ha volado en mayor número de ejemplares en España, donde los T-45 todavía se conocen con el nombre de “pepsicolos” por el característico esquema de colores con el que salían de fábrica. Aquí vemos al AGZ (c/n 1614) durante su aproximación final para aterrizar. El cuadro no reproduce ningún lugar concreto, siendo en realidad la evocación de una escena similar que hace años tuve la oportunidad de observar en el campo de vuelo de Mora de Toledo.